viernes, 7 de enero de 2011

Dedicatoria

A mis padres. A mi hermano Facundo. A Melisa.
A toda mi familia.
A mis amigos de la vida que logran alejarme de la soledad y me
han enseñado tanto.
A la clase obrera argentina y latinoamericana por ser el orgullo de
los pueblos.
A Palpalá, Jujuy, y a la provincia de Salta.
Agradezco a la beca universitaria de la Universidad Nacional de
General Sarmiento sin la cual no podría haberse editado este libro.
Al cuerpo académico de la UNGS y especialmente a mi tutora
María Inés Bombal por el apoyo dado.
Agradezco a todos los lectores que me dan la oportunidad de
expresarme.









Este libro está dedicado especialmente a todos los hombres y
mujeres desgarrados que mantienen su integridad en un mundo
donde aparentemente Dios ha muerto, el karma nos ha
abandonado y no existe nada trascendente a la misma
conciencia del hombre.


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